Agustín Rossi: “Alberto Fernández es un muy buen tipo y me cuesta encontrarle defectos a Cristina Kirchner”

Diputado nacional, ministro de Defensa y jefe de Gabinete. Ahora, también precandidato a presidente. En diálogo con TN, el dirigente que mide “cuatro o cinco puntos” en las encuestas, habló de todo: Massa y el contexto macroeconómico, el “divorcio” entre Alberto y Cristina y su lealtad política no siempre valorada.
  • Tiene 63 años y es ingeniero civil. Se recibió en la Universidad Nacional de Rosario y allí se inició en la política. Tiene 63 años y es ingeniero civil. Se recibió en la Universidad Nacional de Rosario y allí se inició en la política.
  • Agustín Rossi con Gonzalo Aziz en una entrevista exclusiva para TN Agustín Rossi con Gonzalo Aziz en una entrevista exclusiva para TN

Es curioso e interesantemente contradictorio el perfil de Agustín Rossi. Bien podrían haberle puesto “Chivo” por la vehemencia y el carácter fuerte que lleva como estandarte mientras camina por los sinuosos senderos del peronismo desde hace más de 30 años. Pero no. Lo de “Chivo” viene de su infancia en Vera, provincia de Santa Fe, fruto de una cara angulosa y de una barba particular que graciosamente lo asemejan a la cría de una cabra.

Interesantemente contradictorio porque combina en iguales proporciones dos ingredientes que en la política argentina, mezclados, pueden convertirse en un cóctel complejo. Por un lado, es un guerrero de la política capaz de liderar verticalmente a un ejército heterogéneo de diputados nacionales y de defender a capa y espada una idea hasta el final. Por el otro, ostenta niveles de lealtad que -para muchos- lo vuelven vulnerable a la conducción de una jefatura política que pocas veces (por no decir “que nunca”) le ha pagado como se merece.

Fue el histórico jefe de la bancada kirchnerista en la Cámara de Diputados durante los años críticos, tiempos de los debates emblemáticos de aquella fuerza política: la 125, la ley de medios, la reestatización de YPF. Cada una de las leyes las peleó a matar o morir, con uñas y dientes. La cámara entera esperaba de madrugada los cierres de debate de Rossi. Incluso sus más acérrimos adversarios muchos de los cuales, al apagarse las luces del recinto y después de dispararle duro en la batalla, le daban un abrazo cortés con un dejo de objetiva admiración política.

La entrega que Rossi ofreció al kirchnerismo fue la que -quizás- hizo que Cristina lo nombrara ministro de defensa durante su segunda presidencia. Pero no fue un premio. De hecho, la presidenta jamás acompañó a Rossi en su sueño mejor: ser gobernador de Santa Fé. Incomprensiblemente para muchos, ella siempre encontró otro candidato a quien apoyar. Más incomprensiblemente aún: años más tarde, en 2021, siendo Rossi ministro del poder ejecutivo, Alberto Fernández y Cristina Kirchner apoyaron a su contrincante en las elecciones a senador nacional.

Aún así, él agarró “la papa caliente” que el presidente le tiró primero al pedirle que se haga cargo del servicio de inteligencia del Estado y luego de la jefatura de gabinete de ministros del gobierno, cargo en el que sigue.

Tiene 63 años y es ingeniero civil. Se recibió en la Universidad Nacional de Rosario, ciudad en la que despertó a la política. Sorprendió a muchos al anunciar hace unas semanas que se presentaría como precandidato a presidente de la nación, por varias razones. Primero, por la negativa de Cristina, La Cámpora y Massa de dar internas. Ellos quieren un candidato único, y ese no es Rossi. Y en segundo lugar (y no menos importante), porque los números al menos por ahora no lo favorecen.

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Por ese extraño callejón de los estudios de opinión pública comienza la charla…

-¿Hace encuestas?

-No las encargo yo personalmente, pero veo encuestas.

-¿Cómo mide?

-Cuatro puntos y medio. Cinco.

-¿Alcanza eso para ser precandidato a presidente de la nación?

-Para ser precandidato, sí. Los números hay que mirarlos desde donde uno viene. Yo estoy con mucha expectativa porque es un número que va creciendo.

“Mi candidatura empatiza con varios sectores de la sociedad”

-Viene uno de sus hijos y le pregunta: “papá, ¿hay chances de que te bajes?” ¿Qué le responde?

-Que el Frente de Todos tiene un proceso político dinámico. Esa dinámica puede terminar en un candidato de síntesis o en varios precandidatos. ¿Cuándo termina esa dinámica? El 24 de junio. Si la presentación de lista yo la tengo que hacer mañana, mi boleta con “Agustín Rossi” va a estar en la urna. Esa es la respuesta. No tengo ninguna mirada rígida en ese sentido. No digo: candidato único o caos. Y tampoco digo: PASO o muerte. Hay que ser respetuosos de la dinámica.

Fijate lo que pasó en nuestro espacio político. En 2019 no fue que la fórmula de Alberto y Cristina salió de un acuerdo. La fórmula generó el consenso. Se anunció e inmediatamente aparecieron gobernadores, dirigentes gremiales y dijeron “eso era lo que estábamos esperando”. La mía es una candidatura que empatiza con varios sectores de nuestra sociedad y del Frente de Todos y que puede interpelar a otros. Así que estoy muy entusiasmado con esa posibilidad.

-La sensación que uno tiene es que hay un sector muy potente del Frente de Todos (FdT) encabezado por la vicepresidenta que no quiere que haya PASO. ¿Usted siente eso?

-Hay algunos dirigentes que dejan traslucir eso. Pero no dependerá de la voluntad de un dirigente. Dependerá del proceso político interno. Mi voluntad personal no se va a imponer sobre la dinámica propia del Frente de Todos. Si no hay síntesis va a haber PASO. El mayor error que podría cometer el Frente de Todos es forzar algo que no es. Eso generaría más tensión.

-Si Cristina le dice “Agustín, se tiene que bajar”, ¿le hace caso a ella?

-Yo la respeto muchísimo a Cristina y comparto una cantidad de miradas y de decisiones de tipo estratégica. Pero voy a responder con mi propia historia. En las últimas elecciones en Santa Fe fui candidato a senador y tanto Cristina como el propio presidente de la nación tenían otro candidato. Y yo fui candidato.

-O sea que va a hacer lo que usted quiere…

-Voy a hacer lo que mueva mi voluntad y lo que me indiquen las circunstancias en ese momento y en ese lugar.

“Tenemos la inflación que tenemos, arriba del 100%, pero recibimos el 55%”

-Antes de estas conversaciones suelo contarles a mis amigos que no tienen nada que ver con la política a quiénes voy a entrevistar y ellos hacen preguntas que a mí me encanta traer a la mesa. La semana pasada, en el asado, uno que los votó a ustedes me dijo: “Rossi es el jefe de gabinete de un gobierno que no la viene pegando en la economía. ¿Cómo va a ser candidato a presidente y que la gente lo vote?”...

-Bueno, todos los que han explicitado su voluntad o los que implícitamente han dejado trascender que van a ser candidatos son funcionarios del gobierno. Sergio Massa es ministro Economía, “Wado” de Pedro es ministro del Interior, Daniel Scioli es el embajador argentino ante Brasil y yo soy jefe de Gabinete. Si el gobierno es excesivamente malo, es imposible que los funcionarios del gobierno sean candidatos. Entonces hay algo que no encaja. La verdad está en el medio. Es un gobierno que ha tenido aciertos y que tiene debilidades.

-Bueno, no le han pegado en algo tan elemental para la gente como es el bolsillo… Tenemos más de 108 puntos de inflación. ¿Usted qué va a hacer para controlar la inflación si es presidente?

-Entre noviembre y diciembre cambia el ciclo económico de la Argentina. El año que viene nosotros no vamos a tener ni la sequía ni las consecuencias de la sequía. Vamos a haber metabolizado la economía argentina, las consecuencias de la guerra y de la pandemia. Por lo tanto, vamos a tener una balanza comercial favorable. Se va a poder engrosar las reservas del Banco Central. Así se puede dominar el tipo de cambio. Y si domina el tipo de cambio, baja la inflación y se recupera el poder adquisitivo del salario.

Fijate lo que sucedió este año con la inflación. Los primeros quince días de enero los precios evolucionaban más o menos al mismo ritmo de octubre, noviembre y diciembre; cuando empezamos con un nivel descendente. En la segunda quincena se empezaron a disparar. ¿Qué pasó ahí? La economía tomó cuenta del daño que iba a significar la sequía. Entonces dijeron le van a faltar US$ 20.000 millones, no los tienen, van a tener que devaluar, entonces me cubro ante una devolución que nunca sucedió. Esto es lo que pasa en un país como Argentina.

-Entonces usted cree la gestión de Massa es buena como ministro de economía…

-El ministro hizo una excelente gestión. Y estuvo preocupado y ocupado en recomponer las reservas del Banco Central para tratar de controlar el tipo de cambio y en eso encontrar un sendero descendente del proceso inflacionario.

-Lo que pasa es que guerra y pandemia tuvieron todos, Agustín. Chile, Bolivia, Paraguay…

-Ningún país llegó a la guerra y a la pandemia con el 55% de inflación que dejó Macri. Y ningún país llegó con US$45.000 millones de deuda. Nosotros tenemos la inflación que tenemos, arriba del 100%, pero recibimos el 55%. Nosotros tuvimos que emitir durante todo el 2020 para sostener el IFE y el ATP para llevar ingresos a aquellos que no podían trabajar porque había cuarentena estricta y para sostener las empresas. Y tuvimos que emitir porque no teníamos crédito y no teníamos crédito porque la totalidad del crédito se la había chupado Macri con el endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional. Entonces si queremos hacer un relato más o menos objetivo, hay que poner todas las cosas sobre la mesa.

-Sin embargo Massa dice que mientras no haya orden político no habrá orden económico…

-Massa es un ministro fortalecido. Cuando asumió en el ministerio se subsumieron tres ministerios debajo del ministerio de economía..

-Él reclama orden político…

-Bueno, el orden político está en el apoyo a la gestión. Lo que no hay que confundir es orden político con lista única. Son dos cosas distintas. No hay ni un sector del Frente de Todos que no esté apoyando la gestión del ministro Massa. El presidente y la vicepresidenta. Yo como jefe de Gabinete salgo a respaldar la gestión del ministro.

-¿Por qué entonces pide orden político? ¿No siente que Massa se está quejando de que es muy desordenado el esquema político del FdT?

-No sé por qué lo pide. Esa es una pregunta que tendría que responder él.

 -Le pregunto a usted, ¿está ordenado el Frente de Todos?

-Nosotros estamos gobernando en un esquema de coalición. Cuando uno ve cómo funcionan las coaliciones, si uno toma un poco de perspectiva… Estamos en un proceso electoral, hay tensiones tanto en el oficialismo como en la coalición opositora.

-Pero Agustín, esto no empezó ahora. Cristina no habla con Alberto hace un montón. ¿Le parece bien que no hablen presidente y vice?

-Muchos intentan ver que ahí está el núcleo del problema. A ver si nos ponemos de acuerdo. Si vos te estás separando de tu mujer y no tenés plata para pagar la tarjeta de crédito, aunque te juntes con tu mujer no vas a tener la plata. Entonces acá te faltan US$20.000 millones. Aunque se junten Alberto y Cristina no van a aparecer mágicamente los US$20.000 millones.

-Se están separando entonces…

-No, no. Lo dije simplemente porque hay algunos que dicen que si se juntan se resuelven los problemas. Y no es así. Cristina, que tiene diferencias con la gestión del gobierno, hizo a su manera y a su estilo un elogio enorme el día jueves con el gobierno de Alberto, porque dijo este gobierno es cien veces mejor que cualquier gobierno macrista y fue uno de los momentos de mayor aplauso en la plaza.

-Agustín, no lo invitaron a Alberto Fernández. Alberto fue amigo de Néstor Kirchner, jefe de campaña de Néstor Kirchner y jefe de gabinete de Néstor Kirchner… Y no lo invitaron a la plaza. ¿No le llama la atención eso?

-Pero lo más importante es que Alberto convocó a la plaza.

-¿Cristina no tiene animadversión hacia Alberto Fernández?

-En la mirada histórica Alberto convocó a la plaza y le dio al acto un sentido fuertemente unitario. Después me parece que hay cuestiones que tienen que ver con la coyuntura y producen decisiones.

-¿Y por qué cree que no lo invitaron? ¿Cuál fue la razón?

-No lo sé. Eso tendría que preguntárselo a los que organizaron el acto.

-Usted también se quejó de que no lo invitaran al escenario…

-Yo dije la verdad: no estuve en el escenario porque no me invitaron al escenario. Hay que decir la verdad de las cosas. No me enoja.

-¿No lo defrauda?

-Para nada.

-Pero Agustín, usted le puso la espalda a Cristina y a Néstor…

-Eso es una mirada transaccional de la política que yo no la tengo.

-De lealtad…

-No, no es “yo hago esto porque espero esto otro de vos”. Yo hice lo que hice porque estaba convencido. No esperaba nada.

-Pero la vida es un ida y vuelta. No es solamente ida…

-Pero para transitar ese ida y vuelta hay que estar contento con uno mismo. Yo hablaba de lo que fueron las últimas elecciones internas en la provincia de Santa Fe. Y la verdad es que si yo reivindico algo de ese proceso político interno es que a pesar de tener a Alberto y a Cristina apoyando al otro candidato, yo nunca critiqué a Alberto ni a Cristina. ¿Es raro?

-Y… ¿Estuvo de acuerdo con todo lo que defendió como jefe de la bancada oficialista en la Cámara de Diputados?

-Sí.

“Los dirigentes agropecuarios fueron a mi casa y me rompieron tres veces el auto”

-¿Hay alguna autocrítica por la 125, con todo lo que pasó después?

-Sí, que de entrada no se presentó el proyecto en el Congreso. Porque si nosotros de entrada hubiésemos planteado una segmentación de las retenciones, quizás el debate habría sido absolutamente distinto. Cuando llegó el proyecto ya el conflicto estaba muy instalado y era muy difícil poder salir de la lógica a favor o en contra de la 125.

-¿Habló con los chacareros?

-Sí, sí, hablé y me agredieron. No hay que olvidarse de eso.

-Bueno, ustedes también les daban lindo…

-No, no, no, no. Yo no fui a la casa de ningún dirigente agropecuario a tirarle piedras. Ellos fueron a mi casa y me rompieron tres veces el auto. Son distintos.

-¿Cómo se reconciliaron entonces?

-No me reconcilié. Sigo haciendo política. No tengo un proceso de reconciliación y me arrepiento de no haberlos denunciado penalmente. Porque lo que hice en ese momento fue decir “voy a agregar leña al fuego” y fue un error porque tendría que haber denunciado la violencia política. Porque yo lo único que hice fue defender una idea y ellos defendían además sus propios intereses.

-Usted deja la política durante los 90, por oponerse al menemismo…

-Sí, no fui menemista ni reutemista.

-¿Y cómo le caía el hecho de que Néstor y Cristina fueran menemistas?

-Bueno, Néstor era gobernador de la provincia de Santa Cruz. ¿Cómo hacía para ser gobernador con un gobierno donde Menem era el presidente y además era el presidente del Partido Justicialista? Era muy difícil.

-Pero lo reivindicaban a la altura de Perón.

-No…

-Sí, hay un video…

-Bueno, pero yo en ese momento no tenía ningún cargo ni nada por el estilo y los veía a Néstor y a Cristina como una expresión distinta dentro de la conformación del peronismo. Nunca se fueron del peronismo.

-¿Son lo mismo Néstor que Cristina?

-Sí, sin duda. Digamos, pueden tener matices, pueden tener diferencias, tienen una manera de conducción quizás distinta, pero sí. Eran muy simbióticos.

-Como precandidato usted plantea algunas cosas como reinstalar la ley de medios o modificar la Corte Suprema. Volvamos al asado de amigos: yo no tengo un solo amigo que esté interesado en un candidato que plantee estas cuestiones; la gente quiere llegar a fin de mes, Agustín…

-Seguramente que sí. Uno trata de empatizar.

-Sus amigos en Rosario ¿qué le dicen? ¿Agustín, reformemos la Corte Suprema? ¿O la cosa pasa por terminar con la inflación?

-Esa es una discusión que recoge una falacia.

-¿Por qué?

-Porque hay cosas que son importantes y que son estratégicas. Y hay cosas que son importantes y que son urgentes. Lo urgente es recomponer los salarios y bajar la inflación. Ahora, no podemos seguir con esta Corte Suprema de Justicia. Es parte de un Poder Judicial faccioso. No está bueno para la democracia.

-Pero los votó el Senado, con mayoría kirchnerista. No nacieron de un repollo…

-Bueno, eso es así. Nosotros propusimos a Lorenzetti.

-Rosatti fue ministro de ustedes…

-Sí, pero eso no indica que uno no pueda juzgar el funcionamiento de la actual Corte Suprema de Justicia.

-¿Coincide con los que dicen que la política está en Disney y la gente está en la vida real?

-No, yo no me siento en Disney, me levanto todos los días a la mañana…

-En general, digo…

-No creo que sea así. Los políticos cada dos años vamos a elecciones. Permanentemente tenemos relación con el conjunto de la sociedad. O vos creés que yo no sé que hay una cantidad de argentinos que tienen trabajo pero no llegan a fin de mes…

-Pero están discutiendo la interna…

-No estamos discutiendo la interna permanentemente. La interna es parte de la vida política y de la vida democrática, pero estamos tratando de resolver los problemas del conjunto de los argentinos.

-¿Los problemas de los argentinos se resuelven con un acto en la plaza el 25 de Mayo? Con la plata que sale hacer eso…

-Bueno, pero los actos que se hacen en la vida política de este país son importantes. Son importantes porque hay parte del debate político que es un debate público y que no se da solamente en el Palacio. Entonces, que haya gente que se movilice un 25 de mayo bajo la lluvia es un hecho político que hay que computar.

“Máximo Kirchner es el único dirigente político que es hijo de dos presidentes”

-Hacemos siempre acá una especie de juego para buscar virtudes en los adversarios y defectos en los amigos. Le pido sinceridad y síntesis.

-He sido sincero hasta ahora. (Risas)

-Bueno, dígame una virtud de Mauricio Macri.

-Creo que ha sido una virtud de él no haber utilizado el hecho del secuestro del cual fue víctima intensamente su campaña electoral. Quizás lo podría haber utilizado para victimizarse. Eso ha sido una virtud que le reconozco.

-Una virtud de Horacio Rodríguez Larreta…

-Su moderación.

-Una virtud de Patricia Bullrich…

-Es muy tenaz.

-Vamos a ver si se anima a dar defectos de sus socios políticos y amigos políticos. Un defecto de Cristina Kirchner…

-No, no. Me cuesta.

-¿Ninguno? ¿Es perfecta Cristina?

-No, no. Pero me cuesta encontrarle un defecto a Cristina.

 -Un defecto de Alberto Fernández…

-Es un muy buen tipo Alberto.

-Los “buenos tipos” también tienen defectos…

-Bueno, quizás esa buena manera, esas buenas formas que tiene Alberto hace que a veces no generen las condiciones para tomar determinadas decisiones. Pero no estoy convencido de lo que estoy diciendo…

-Un defecto de Máximo Kirchner.

-No, es difícil. Es el único dirigente político que es hijo de dos presidentes.

-Pero eso no lo hace infalible…

-No, no, infalible no. Podría haber buscado alguna respuesta más fácil, pero siempre trato de ponerme en el lugar del otro.

-Y un defecto de Massa…

-Tampoco le veo demasiado defecto a Sergio.

-¡Son todos perfectos! (Risas)

-No, no, no es un problema de que sean perfectos. Son todos falibles, pero no me surge tener la mirada puesta sobre los defectos de mis compañeros de espacio político. En general trato de ponerme en el lugar de comprender.

-Usted es muy leal… Y cristiano le diría. Da sin esperar que le devuelvan… (risas)

-Bueno pero ser leal no es ser obsecuente. Yo soy muy leal, es cierto, pero no soy obsecuente.

-¿Por qué le gustaría pedir perdón de su vida política?

-Hay una cosa que me sucedió y que fue un error. Fue en la Cámara de Diputados. Después me disculpé pero no fue suficiente. El mismo día ponían el busto de Alfonsín en la Casa Rosada había ido él jefe de gabinete a dar su informe a la Cámara. Los opositores nos criticaban fuertemente por el tema de la coparticipación, que no les llegaba a las provincias.

Y yo en mi defensa, en un momento, digo “bueno, pero cuando ustedes gobernaban, cuando Alfonsín gobernaba, lo único que hizo es coparticipar la hiperinflación”. La verdad es que era absolutamente el momento más inapropiado para decirlo. Porque horas después Alfonsín pasaba a estar en el busto en la Sala de los bustos de la Casa Rosada y yo estaba criticándolo por algo que ni siquiera sentía, porque tengo una valoración positiva de la figura de Raúl Alfonsín.

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