Opinión 18/03/2023 21:39hs

Historias de la Bobocracia, los gobiernos de los personajes vacíos

Máximo Kirchner padece "calores de Hiroshima". Y Parrilli dice que el próximo gobierno solo será legítimo si se vota a quien el dice que hay que votar. Miguel Wiñazki

Máximo Kirchner en el último plenario de La Cámpora. Un sábado caluroso de marzo.
Máximo Kirchner en el último plenario de La Cámpora. Un sábado caluroso de marzo.

El gobierno de los ignorantes es muy eficiente para expandir la incultura, el analfabetismo histórico y por lo tanto la ausencia de ideas presentes. Avanza en espiral en base a adoctrinamientos vacíos Es muy fuerte denominarlo “Bobocracia”, el poder de los bobos, pero jamás hay que subestimar precisamente el poder de la estupidez humana cuando por razones aparentemente incomprensibles asume la sartén por el mango.

Es curioso observar, y lo observa muy bien el pensador Paul Tabori en su libro titulado precisamente “Historia de la Estupidez humana” el hecho de que hay grandes esfuerzos históricos para que camándulas de estúpidos acceden a mayúsculas dosis de poder.

Tabori presenta el material que estudiará en su análisis: “Este libro trata de la estupidez, la tontería; la imbecilidad, la incapacidad, la torpeza, la vacuidad, la estrechez de miras, la fatuidad, la idiotez, la locura, el desvarío. Estudia a los estúpidos, los necios, los seres de inteligencia menguada, los de pocas luces, los zonzos, los tontos, los bobos, los superficiales; los mentecatos, los novatos y los que chochean; los simples, los desequilibrados, los chiflados, los irresponsables, los embrutecidos. En él nos proponemos presentar una galería de payasos, simplotes, badulaques, papanatas, peleles, zotes, bodoques, pazguatos, zopencos, estólidos, cretinos y energúmenos de ayer y de hoy”.

Hay que tener cuidado en no omitir el autoexamen y considerarse uno per se al margen de uno de estas características. A veces la estupidez está encubierta por la arrogancia, pero existe.

Ahora bien: cuando Máximo Kirchner enuncia en un acto que padece “unos calores de Hiroshima” es difícil dejar de preguntarnos cómo alguien es capaz de enunciar semejante apreciación en un acto público. Máximo tiene poder.

¿Qué calificativo le vale?

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En Hiroshima murieron miles y miles, y otros miles y miles resultaron derretidos y heridos para siempre.

Fue el resultado de un horror consecutivo. Los japoneses a la vez habían asesinado a centenares de miles de chinos primero, y luego se aliaron a los nazis y a todos los fascismos para expandir su imperio. Eran los tiempos más oscuros cuando predominaba el horror.

Todo esto es sabido desde luego, no por Máximo quizás. Podría disculpárselo afirmando que un furcio lo tiene cualquiera ¿Fue un furcio o fue una emergencia clara de la Bobocracia con poder?

Sería interesante para Máximo analizar el malestar del Shoshito Matsushige. Con asombroso heroísmo tomó el lunes 6 de agosto de 1945 su cámara de fotos y se dirigió hacia el epicentro del horror, hacia el exacto sitio en la que había caído Little Boy, la bomba atómica y testimonió y exhibió a los cuerpos derritiéndose, calcinándose. Es un retrato atroz y verdadero de la historia, fue una hazaña del fotoperiodismo. Esas imágenes muestran desde adentro lo que tantos no saben, Máximo aparentemente entre ellos.

Ahora, Oscar Parrilli afirmó que el próximo gobierno no será legítimo si no se levanta la proscripción a CFK y por lo tanto propone suspender las elecciones hasta que ello ocurra.

Pero, no hay proscripción alguna y sin embargo propone interrumpir el curso de la democracia.

¿Qué categoría conceptual puede servir para designar semejante propuesta?

Irresponsabilidad, puede ser una.

Hay una vocación por la falsedad también porque es mentira que exista proscripción, aunque es verdad que si hay condena judicial sobre la vicepresidente.

Para Parrilli, habida cuenta de esa “proscripción” no será viable el próximo gobierno.

Clausura el futuro a partir de un sinsentido semántico, jurídico y político. Y amenaza con una admonición: “Nadie va a poder gobernar con una proscripción”.

Es decir quienes no voten a quien él considera que hay que exculpar y luego votar, estarían impedidos de representar a sus eventuales electores.  Juan Perón si fue proscripto, pero por razones políticas. El falaz argumento de la proscripción atrasa décadas, igual que el operativo clamor para rogarle a CFK que se presente en las próximas elecciones. Los clamores organizados por los aparatos políticos son tan añejos como los fracasos argentinos.

la Bobocracia consistiría entonces en la distribución con altoparlantes de barrabasadas históricas, de falsedades evidentes y sobre todo de la ausencia absoluta de propuestas para resolver problemas reales.

La Bobocracia no es un problema exclusivamente argentino. Desdichadamente los bobos con poder han existido y con mucha frecuencia y capacidad de daño.

Pero es hora de advertir ya que la Bobocracia es el exacto antónimo de la democracia.

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