Economía 05/04/2024 14:05hs

Sequía extrema en La Pampa: más de 5400 animales murieron por la escasez de agua

La falta de lluvias provoca un desastre agropecuario que forzó la venta de unas 100 mil cabezas vacunas. Además, alrededor de 40 productores rurales tuvieron que retirarse de la actividad

Sequía extrema en La Pampa: más de 5400 animales murieron por la escasez de agua

Una sequía prolongada en el sur de la provincia de La Pampa afectó gravemente la actividad agropecuaria en regiones como Caleu Caleu y Lihuel Calel. Esto provocó la muerte de unos 5400 animales y la venta forzada de alrededor de 100 mil cabezas vacunas, según reportó la Asociación Rural del Sur Pampeano (ARSP).

La crítica situación por la falta de precipitaciones en una época de altas temperaturas exacerbó las condiciones de vida del ganado regional y derivó en que varios productores agropecuarios de la zona tuvieran que desprenderse de todos sus animales. “Son 40 productores rurales los que dejaron la actividad”, informó Antonia Ochandorena, presidenta de ARSP, destacando el irreversible impacto de la sequía en la comunidad agrícola. Muchas vacas murieron y otras fueron vendidas a muy bajo precio.

“En el primer trimestre del 2023 esas precipitaciones alcanzaron por entonces 150 mm, mientras que en diciembre pasado volvió a caer la misma cantidad de agua, que no fue suficiente para la recuperación de los perfiles; en total se acumularon solo 300 mm. El régimen de lluvias normales en esa región es de 650 o 700 mm al año, por lo que esto derivó en falta de pasturas, el alimento para la hacienda”, agregó Ochandorena.

Además, la referente rural describió que, “como medida paliativa, los productores han tenido que vender las vacas viejas, madres y los toros para que quede la menor hacienda posible para dar de comer”. Además, el destete anticipado y la alimentación complementaria resultaron medidas insuficientes para paliar la crisis en la zona de Río Colorado-La Adela, ciudades que se extienden entre las provincias de Río Negro y La Pampa.

En búsqueda de soluciones, la comunidad rural de la zona solicitó la homologación de decretos por sequía para acceder a beneficios y alivios fiscales, mientras el gobierno provincial ha comenzado a asistir con alimento balanceado, aunque, según Ochandorena, “no alcanza”.

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La Asociación Rural del Sur Pampeano registró, a través de los datos de vacunación del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), que en mayo de 2023 había 650 productores ganaderos en ambos departamentos con un total de 270,000 cabezas de ganado, número que ha disminuido drásticamente. “Hoy son más de 100 mil animales los que se han tenido que vender, muchos por falta de agua y comida”, agregó Rosana Erviti, responsable de prensa de ARSP.

Por su parte, la ministra de Producción de La Pampa, Fernanda González, mencionó a medios locales acerca del envío de camiones con alimento para el rodeo, destacando la emergencia agropecuaria decretada, en espera de la homologación a nivel nacional. “La provincia tuvo que volver a decretar la emergencia hasta fines de mayo. Esto se fue agudizando, porque al no haber pasto, tenés que estar suplementando, dando alimento para seguir conservando los animales. Al no tener pasto o comida, tenés que venderlas u otras se van muriendo”, sumó Ochandorena.

Vale recordar que a través del artículo 1° de la Resolución 928/2023, publicada el jueves 6 de julio de 2023 en el Boletín Oficial, el Ministerio de Economía de la Nación declaró el “estado de emergencia y/o desastre agropecuario, según corresponda, desde el 1° de diciembre de 2022 y hasta el 31 de mayo de 2023, a las explotaciones agrícolas-ganaderas afectadas por incendios de los lotes de los departamentos Chalileo y Toay, de la Provincia de La Pampa”.

Además, mediante el artículo 2° se oficializó la prórroga del estado de emergencia hasta el 30 de junio de 2023 “a las explotaciones agrícolas-ganaderas afectadas por sequía” que fue declarado durante el año pasado. “Hacía años que veníamos dentro de todo bien y venía lloviendo, pero ahora no llueve lo suficiente para tener el pasto suficiente. Al no llover, la hacienda se va muriendo, porque se va dando de comer hasta donde se puede”, cerró Ochandorena.

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