Educación 04/02/2024 18:11 hs

Sueño imposible para los jóvenes que se van a estudiar: cuánto cuesta "vivir solo en Bahía"

La expectativa de vivir solos es cada vez más lejana. Casi no se consiguen alquileres por menos de 150 mil pesos.

  • Sueño imposible para los jóvenes que se van a estudiar: cuánto cuesta ”vivir solo en Bahía”
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Mudarse para estudiar en otra ciudad es un paso importante en la evolución de cualquier joven. Pero vivir solo es una decisión que no puede tomarse de la noche a la mañana.

Y mucho menos en el contexto económico que atraviesa nuestro país.

Por ello, antes de tomar esta decisión, hay varios requisitos fundamentales que se deben tener en cuenta. Primero, es importante contar con un trabajo estable y un salario que permita cubrir los gastos básicos de la vida independiente, tales como el alquiler, los servicios y la comida. Además, es recomendable tener ahorros que permitan afrontar cualquier imprevisto. De lo contrario, toda la carga caerá en los padres y hoy eso no es muy fácil.


Otro requisito fundamental para independizarse y vivir solo es tener una buena planificación financiera. Esto implica conocer los gastos mensuales que se tendrán y llevar un control estricto de los ingresos y egresos para no caer en deudas o situaciones financieras complicadas.

Para ese segmento de la sociedad - jóvenes que acaban de terminar su secundario - adquirir una vivienda quedó fuera de su horizonte y el anhelo pasa por lograr alquilar un departamento que les permita iniciar sus estudios terciarios.

Malas noticias: casi no se consiguen alquileres por menos de 150 mil pesos. Y el costo de vida, a causa de la inflación, es cada vez mayor para una franja etaria que recién está dando sus primeros pasos en el mundo laboral, si es que piensa trabajar.

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Alquilar, una odisea

Además de que existe muy poca oferta, en contraposición a una alta demanda, quienes deseen alquilar un departamento de un dormitorio, tienen que estimar de arranque un desembolso mensual cercano a los 150 mil pesos, cifra que todo propietario pretenderá ir actualizando por la evolución inflacionaria.

El dato se desprende de un relevamiento realizado entre las principales páginas de alquileres de Bahía Blanca y obviamente no incorpora los gastos solicitados por las inmobiliarias para ingresar a una vivienda.
Veamos algunos ejemplos. 

Para un inmueble céntrico de un dormitorio en Lavalle al 200 en un segundo piso y con ascensor solicitan 180 mil pesos (con 28 mil pesos de expensas) y aclaran que esa cifra tendrá un aumento trimestral contemplando el índice de inflación. Mismo importe piden en Alem al 1400, a pocas cuadras de la UNS, en un cuarto piso. El último mes pagaron 30.000 de expensas.

En Brasil al 100, también en zona cercana a la casa de altos estudios, en segundo piso por escalera, ofrecen por 210 mil pesos un departamento de 32m2, con un dormitorio. Aclaran que es un contrato de 12 meses, con ajuste cuatrimestral.

Los precios bajan a medida que las propuestas se alejan del macrocentro. Por ejemplo, en Villa Mitre, solicitan 120 mil pesos por un departamento de similares condiciones.

La opción de un monoambiente es un poco más barata (se pueden conseguir a partir de los 90 mil pesos), aunque no se encuentran muchos en alquiler. Uno de los pocos lo ofrecen en Villarino al 700 a ese precio.

Pero sube 65 mil pesos en la primera cuadra de calle Corrientes y se va a 150 mil uno de 35m2 en Alvarado 65.

Equiparlo, otro problema

Si encontrar y mantener una vivienda por mes ya es todo un desafío, equiparla representa una tarea titánica. Es que, para adquirir los electrodomésticos básicos (heladera, lavarropa, sommier y una mesa con cuatro sillas) hay que desembolsar alrededor de 2 millones de pesos.

Al momento de realizar esta nota, cotejando precios ((obviamente pueden haber variado en las últimas horas) en dos casas de electrodomésticos (Cooperativa Obrera y Naldo), hoy una heladera básica con freezer de 239 litros cuesta alrededor de 520 mil pesos en efectivo o en hasta 3 cuotas sin interés con tarjeta de crédito.

Una un poco más grande, de 277 litros, comienza en los 570 mil. En este caso, se encuentra una financiación de 6 meses sin interés.

En el caso de los lavarropas, normalmente los de carga frontal de hasta 7 kilos no bajan de los 500 mil pesos.

Los de carga superior son un poco más caros. Y obviamente, los precios dependen de cada marca y de lo avanzado que sea tecnológicamente hablando.

Para comprar un sommier de dos plazas hay que desembolsar aproximadamente 500 mil pesos más.

La Coope, a través de su página de internet, ofrece un Piero Spring (190x140x26), resorte ultra coil system, marco perimetral acero y estabilizadores dobles en esquineros y laterales, a 484.000 pesos para sus asociados.

En Naldo, publican un King Koil Bellini (140x190) a 495 mil pesos.

Los de una plaza, en tanto, arrancan en los 300 mil pesos.

Por otra parte, una mesa redonda de 90cm por 90cm más 4 sillas, difícilmente se pueda adquirir por menos de 250 mil pesos. El costo dependerá del material con el que están confeccionados.

Obviamente que se pueden abaratar costos si se buscan artículos usados o de segunda mano, aunque la gran mayoría no ofrece garantía en cuanto a su vida útil.

En el buscador de una famosa red social, se pueden adquirir estos mismos equipamientos al 50% de su valor en cualquier casa de electrodomésticos de la ciudad.

Mudarse solo es un proceso que requiere tiempo y planificación. Se puede empezar a comprar cosas de antemano, como por ejemplo artículos de bazar, la cama y la heladera de tipo estándar para que, llegado el momento de la mudanza, se cuente con esas dos compras que son de un valor significativo. Si se adquiere la medida común, uno se asegura que entra en cualquier departamento.

Otra opción es compartir el nuevo hogar con alguien más, ya sea algún amigo o compañero de estudio o trabajo para repartir gastos.

Servicios

Una vez alquilada y equipada la vivienda, llega el turno de pagar los servicios.

Actualmente, prácticamente no existen planes de telefonía celular con montos menores a los 5 mil pesos o de internet para el hogar por menos de 7 mil mensuales (promociones mediantes).

A estos gastos, habrá que sumarle el pago del agua (muchos departamentos los agregan a las expensas), luz, gas e impuestos municipales (lo mismo que con el agua).

Todo esto sin contar los aumentos que se esperan a partir de la posible eliminación de subsidios que impactarán en el bolsillo durante los próximos meses. Y aún más si expira, como se pretende, la ley de Zona Fría.

Un dato no menor: en caso de alquilar un departamento se debe agregar el pago mensual de las expensas, que rondan entre los 15 y los 20 mil pesos, dependiendo del tipo de servicios que brinda el edificio (con o sin portero permanente, si tiene ascensores, etcétera).

Alimentarse y vestirse

Si alquilar un departamento de una habitación hoy no baja de los 150 mil pesos, salvo algunas excepciones, resulta difícil pensar que un joven pueda afrontar ese gasto si sumamos la cantidad de dinero que debe desembolsarse para pagar servicios y alimentos con una inflación galopante.

El porcentaje es abrumador, sobre todo a la franja etaria comprendida entre los 20 y los 30 años, claramente, la más precarizada laboralmente.

Esos números desesperanzan aún más cuando se observa que, en el caso de los alimentos, el aumento real fue superior al 200% (según IPC On Line para 2023).

Según se indicó, la variación acumulada anual superó en 112 puntos porcentuales a la del 2022, que fue de 85,7%, lo cual impacta de lleno en los bolsillos.

El mayor incremento a nivel capítulos se dio en Alimentos y bebidas, que registró un crecimiento del 31 %. Los mayores incrementos se observaron en gaseosas (64,8%), caldos y sopas concentradas (55,1%), jugos y refrescos (54,3%), polvos para postres (53,2%), pan envasado (51,6%), carne vacuna fresca (48,8%), galletitas dulces (45,1%), quesos duros (44,4%), café (43,6%), té (42,6%), soda y agua mineral (41,6%), fiambres (41,2%), vino (40,3%) y aceite mezcla (40 %).

Obviamente que el gasto mensual en alimentos y productos básicos varía dependiendo de los hábitos de consumo, la experiencia en la cocina y el tiempo que le pueda dedicar a la elaboración de las comidas.

En este sentido, a groso modo, se estima que una persona sola podría destinar entre 40 mil y 60 mil pesos mensuales a la compra de alimentos y otros productos de primera necesidad.

En esta estimación no se tienen en cuenta los gastos originados en actividades recreativas, algo natural para esta franja eraria, como pueden ser la inscripción a un gimnasio, por ejemplo.

Y tampoco se contemplan los altos costos que actualmente representa vestirse en nuestro país. (LNueva)

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