Sociedad 06/12/2023 12:36 hs

Rotación terrestre más lenta: un día podría pasar a tener 25 horas

Rotación terrestre más lenta: un día podría pasar a tener 25 horas

Rotación terrestre más lenta: un día podría pasar a tener 25 horas

Todas las personas que habitan el planeta afirman que 24 horas son las que transcurren entre el inicio de un día y el comienzo del siguiente. Sin embargo, este número podría cambiar en el futuro. Y eso tiene que ver con el tiempo de rotación terrestre. Cada día no dura exactamente lo mismo que el anterior y tampoco están formados por 24 horas exactas, sino que van en aumento, poco a poco creciendo.

Esto es así porque lo que marca el principio y el final de una jornada es lo que tarda la Tierra en dar una vuelta sobre sí misma, es decir, en realizar el movimiento completo de rotación sobre su propio eje.

Por ejemplo, hace 1500 millones de años, los días eran mucho más reducidos que ahora. Solo constaban de unas 18 horas y 41 minutos. Un poco más adelante en la evolución del planeta, cuando los dinosaurios habitaban la Tierra, los días crecieron hasta ser casi como los actuales, de 23 horas. Esto fue hace 66 millones de años.

Durante el tiempo transcurrido desde entonces, la Tierra ha ido girando de una forma cada vez más lenta, lo que provoca que este movimiento de rotación cada vez sea más largo y que, por lo tanto, los días se prolonguen más tiempo.

Ahora, expertos alemanes están calculado que un día terrestre podría contener 25 horas. Un equipo de científicos de la Universidad Técnica de Múnich (TUM) realizó un intenso estudio a través de un instrumento láser “ultrapreciso” para medir la velocidad de rotación de planeta de la manera más exacta posible.

Ulrich Schreiber, líder del proyecto en el Observatorio para TUM, destacó la importancia de las fluctuaciones en la rotación no solo para la astronomía sino también para la creación de modelos climáticos precisos y una mejor comprensión de fenómenos meteorológicos como El Niño.

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Y para ello diseñó este avanzado láser, ubicado en el Observatorio Geodésico Wettzell, que opera dentro de una cámara presurizada especialmente diseñada y enterrada a más de 6 metros bajo tierra. Consta de un giroscopio láser en forma de anillo y una “pista” de unos cuatro metros de ancho, todo meticulosamente calibrado para asegurar que los factores externos influyan mínimamente en las lecturas del láser.

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