Economía 20/03/2023 14:30hs

Imágenes impactantes: así depredan los pesqueros chinos la riqueza del mar argentino

Cientos de barcos extranjeros trabajan sin regulación en la plataforma continental de nuestro país. Un sobrevuelo por la zona muestra el gran riesgo para el ambiente.

Imágenes impactantes: así depredan los pesqueros chinos la riqueza del mar argentino Una imagen satelital de los poteros extranjeros al límite de la milla 200. Una ciudad flotante. Foto: NASA
Una imagen satelital de los poteros extranjeros al límite de la milla 200. Una ciudad flotante. Foto: NASA
Como linternas en el mar, así se ven los barcos extranjeros desde el aire.
Como linternas en el mar, así se ven los barcos extranjeros desde el aire.

La imagen aérea de la milla 200 del mar Argentino genera hipnotismo: entre las nubes, cientos de luces brillantes se asoman y se mecen en las olas del océano Atlántico.

Sin embargo, debajo de esa imagen onírica yace la depredación que cada año hace la flota extranjera del ecosistema argentino: entre noviembre y abril entre 500 y 600 barcos de calamar, en su mayoría chinos, pescan en el límite con la zona económica exclusiva argentina.

La actividad, si se hace pasando la milla 200 del mar argentino, no es ilegal, pero está completamente desregulada. Poco se sabe de lo que pasa allí.

Los poteros (así se llama a estos barcos que pescan calamar illex), suelen llegar poco antes de que comience el verano, que es cuando empieza la temporada. Trabajan con luces muy potentes para atraer a los peces.

Como son aguas internacionales, no tienen que rendir cuenta a la Argentina, pese a que el ecosistema no conoce límites y la depredación que allí ocurre afecta también a nuestro país.

La mayoría de los buques son chinos, aunque también los hay taiwaneses, coreanos y españoles. Cada año se reciben denuncias que van desde mano de obra esclava, pesca fuera de temporada y hasta captura de especies protegidas.

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TN sobrevoló la zona con un avión privado Boeing 787 de la ONG Solidaire, comandado por el director y filántropo Enrique Piñeyro para constatar que lo que ambientalistas y expertos denuncian cada año sigue allí, esa ciudad flotante cuyas luces se ven hasta con imágenes satelitales.

El vuelo duró alrededor de 6 horas y los poteros comenzaron a aparecer, tímidamente a la altura de Puerto Madyrn, mar adentro. En cuestión de minutos, más al sur, el océano estaba plagado.

El área se llama Agujero Azul o Frente del Talud, está frente al golfo de San Jorge, y es un espacio natural estratégico en donde se alimentan especies como el calamar o la merluza y con una diversidad biológica única en el mundo. Por eso es tan atractivo.

Pese a que la Argentina también pesca en la zona, lo hace con regulaciones: se sabe cuántas toneladas sacan del mar y tienen limitaciones temporales para hacerlo, para preservar el ciclo vital de los peces. Del otro lado no pasa lo mismo. No solo es un problema ambiental, también es económico.

“La intensidad de la pesca está haciendo realmente un desastre a nivel ecosistémico. Y en los últimos 5 años se ha duplicado la cantidad de poteros en la zona”, explicó a TN, Luisina Vueso, Coordinadora de la campaña de océanos de Greenpeace, que visitó la zona en otra oportunidad.

“La presión pesquera va a ser cada vez más fuerte, con lo cual es fundamental avanzar en la protección de esta zona porque, aunque estemos hablando de aguas internacionales, más allá de la milla 200, los océanos no conocen los límites diplomáticos que los humanos”, agregó.

Además de los buques poteros, también pescan en la zona los barcos de arrastre, principalmente españoles. Son buques que capturan merluza tirando redes y, en muchas ocasiones, se llevan a su paso otras especies o el propio lecho marino.

Este último punto sí es ilegal, ya que la plataforma continental argentina se extiende en la zona y no puede tocarse el fondo. Sin embargo, es imposible controlar qué tipo de actividad hacen estos buques a menos que haya un veedor en cada uno de ellos.

“Estas artes de pesca son muy agresivas, destruyen boques de coral, se llevan pequeños mamíferos. Nosotros constatamos que el lecho marino está totalmente depredado, como si lo hubieran deforestado”, confirmó Vueso.

Más allá de la pesca pasando la milla 200, son miles las horas que estos pesqueros apagan sus satélites (es una obligación reportar su locación en todo momento) y cruzan al lado argentino.

Un informe de una ONG denunció que pesqueros chinos apagaron los sistemas de rastreos durante más de 600 mil horas para operar ilegalmente en aguas argentinas.

La organización Oceana informó que entre 2018 y 2021 varios de los barcos chinos que estaban operando fuera de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de la Argentina apagaron sus sistemas de ubicación y permanecieron más de 600 mil horas sin poder ser localizados. La ONG logró detectar estas irregularidades a través de un sistema de rastreo de buques.

El acuerdo de la ONU, una esperanza posible


El 5 de marzo, los países miembros de la ONU, aprobaron tras años de negociaciones, un histórico tratado de protección de los océanos. Allí se adoptó el compromiso de proteger el 30% de los mares del mundo para el 2030.

Esta es una luz de esperanza para el Agujero Azul, ya que podría convertirse en un área protegida o al menos con regulación en donde no habría libre pesca. Sin embargo, todos los países aún deben suscribir al acuerdo y ratificarlo.

Al mismo tiempo, desde una perspectiva económica, pesqueros y empresarios argentinos presionan por una ley de trazabilidad pesquera que se apruebe en la Argentina. Se hace a través de un registro que demanda el cumplimiento de ciertas normas de seguridad, salubridad y sostenibilidad en toda la cadena.

¿Qué implicaría? Tener un sistema único de monitoreo de toda la cadena de producción y comercialización tanto para el mercado interno como para la exportación. Y también para todo lo que se importe.

Según el informe “Redes sospechosas: descubriendo las empresas e individuos detrás de la pesca ilegal a nivel mundial” del Financial Transparency Coalition, la Argentina país pierde a causa de la pesca ilegal entre US$2000 y US$3600 millones por año.

 

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