La columna de Alejandro Borensztein: Miss Inflación

En 2007 asume Cristina y la inflación vuelve a crecer, primero al 20%, después al 30% e inclusive al 40% como Ella misma confesó hace un par de semanas en la Universidad del Chaco cuando le otorgaron el Doctorado Honoris Causa en Inflación.
Cristina Fernández, el 10 de diciembre de 2011, en el sillón presidencial de la Casa Rosada.
Cristina Fernández, el 10 de diciembre de 2011, en el sillón presidencial de la Casa Rosada.

Antes que nada, le pedimos humildemente desde acá al gobierno de Israel que sepan disculparnos y tengan un poquito de paciencia. A la brevedad, el gobierno nacional enviará un nuevo embajador para reemplazar a Sergio Urribarri. Tanto el “presidente”, su Vice, como el Canciller, son conscientes de que tener como representante diplomático de la Argentina a un muchacho condenado a 8 años de cana por chorro, no es lo ideal en el mundo de las relaciones internacionales.

El problema es que tampoco es fácil encontrar el reemplazante ya que la norma que aplica en estos casos, tantas veces explicada en esta página, dice que “cada vez que el kirchnerismo raja a un funcionario o a una funcionaria, siempre será reemplazado por algo peor”. No es que no tengamos otros kirchneristas más chorros que Urribarri para enviar a Tel Aviv, pero encontrar uno que esté disponible en este momento, con pocas causas o sin ninguna condena firme no es tan simple.

Lamentablemente Ricardo Jaime no puede ir porque está detenido en la cárcel de Ezeiza, José López se retiró de la actividad y estará refugiado en algún convento amigo y Julio De Vido está muy ocupado organizando la versión peronista del Cirque Du Soleil (para más datos ver en Youtube la interpretación del himno nacional por una cantante voladora en el acto de lanzamiento, el 25 de Mayo).

Tampoco se puede designar embajador a Boudou porque, si bien es un delincuente que ya casi pagó su deuda con la sociedad (le queda solo un ratito más de condicional), el tipo está inhabilitado de por vida para ejercer cargos públicos. Podríamos hacernos los giles y mandarlo igual, total allá no lo juna nadie, pero sería una movida riesgosa. Tarde o temprano, el Mossad se enteraría. Paciencia y calma, ya aparecerá uno.

Mientras tanto, lo que sí ya ha logrado el kirchnerismo, es destituir rápidamente a la fiscal Cecilia Goyeneche que osó investigar el afano de 50 palos verdes perpetrado por Urribarri y su superbanda. Listo, chau fiscal Goyeneche.

Por ahí tenemos suerte, damos vuelta el asunto a tiempo, anulamos la condena y dejamos que Urribarri siga siendo el embajador argentino en Israel sin necesidad de tener que andar buscando un chorro peor para reemplazarlo.

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Dicho esto, vamos a lo importante: aplauso, medalla y beso para el Gran Feletti. Desde acá, lo despedimos con gratitud en nombre de todos los inversores argentinos que hicieron excelentes negocios en estos inolvidables siete meses de gestión del ex secretario de comercio.

Puesto por Cristina, el tipo asumió en octubre del 2021 para combatir la inflación que había sido de 2,5% en agosto y 3,6% en septiembre, y se fue con 6,7% en marzo y 6,1 % en abril. Un capo.

Los inversores de activos argentinos que siguieron los consejos de esta página y aprovecharon el talento de Feletti, lograron suculentas ganancias. Con un dólar clavado entre 200 y 210, quienes invirtieron en alimentos en general ganaron el 31,5% en dólares, los más osados que invirtieron en asado, entraña y otros cortes ganaron el 39% y los que pusieron guita en panificados se llevaron un 34% limpito. Feletti, gracias totales.

El tipo cerró su ciclo el lunes renunciando al cargo y el martes, casi como un homenaje de despedida, la caja mayorista de 70 paltas paso de 6.500 a 9.000 mangos. Hermoso.

Don Roberto la dejó servida. Es cierto que para acertar la subida de la palta había que ser mago pero el que la vió y apostó, ganó.

Obviamente, la salida de Feletti ha generado inquietud en el mercado. ¿Qué podemos esperar de Guillermo Hang, el muchacho que lo viene a reemplazar? ¿Dará el batacazo y frenará la inflación, se limitará a ser tan inútil como su antecesor o cumplirá con la regla de oro kirchnerista y será aún mucho peor?

En principio, la estadística no lo favorece ya que el nuevo secretario de comercio es tercera generación con tendencia inflacionaria ascendente, detrás de Paula Español (3% mensual) y Feletti (6% mensual). Los inversores vienen dulces, apuestan a que se cumpla la regla de oro y sueñan con que el flamante funcionario consiga un 9% mensual.

Nuestra opinión profesional es que difícilmente lleguemos a tanto pero, si Dios quiere, todo indica que el negocio de invertir en morrones, tomates o alcauciles seguirá viento en popa. De todos modos, la sugerencia de la semana es quedarse unos días tranquilos posicionados en dólares y ver cómo se desempeña Mister Hang. Wait and watch, diría Cafiero.

Lo curioso del combo Español/Feletti/Hang es que, junto al resto de la batucada, son todos funcionarios de un gobierno kirchnerista del que Cristina Kirchner pretende desentenderse apareciendo como principal opositora y quejándose por el rumbo económico, como si ella no tuviera nada que ver. Raro porque no solo manejó la Secretaría de Comercio sino que sigue manejando dependencias tales como la de Energía, YPF, la ANSES, el PAMI y otras menores como el Ministerio del Interior, el Ministerio de Justicia y la Casa Rosada.

Sin embargo, se queja de que el récord de inflación que tenemos es porque no le hacen caso a Ella. ¿Tiene razón? Claro que sí. Revisemos la historia que siempre viene bien.

Como todo el mundo sabe, la Argentina tiene una larga historia de inflación que incluye varios años de 3 dígitos y algunos picos inolvidables como el 3.079 % en 1989 y el 2.314% en 1990. Datos oficiales del INDEC.

Más allá de todo lo que se pueda decir sobre Menem y Cavallo, el INDEC marca que a partir de 1993 la inflación se terminó. En 1995 fue del 1,5% anual, en 1996 bajó a 0,1% anual (posta posta) y así siguió. Con De La Rua, créase o no, hubo deflación (inflación negativa): en 1999 clavamos -1,2% anual, en 2000 tuvimos -0,9% y en 2001 fue de - 1,1%.

Si bien la crisis del 2001 provocó en 2002 un 40% de inflación, esta fue apagada rápidamente por el trío Duhalde-Remes Lenicov-Lavagna que le dejaron al Compañero Gasoducto una economía ya bastante ordenadita y sin inflación. El INDEC cerró el 2003 con 3,7% anual.

¿Qué pasó después? Eso, como tantas otras cosas, es lo que debería explicar la Vicepresidenta del país y fundadora de la cadena hotelera más exitosa del planeta. De hecho, son los únicos hoteles del mundo que facturaron millones sin tener que cambiar las sábanas ni una vez.

Si bien entre 2003 y 2007 la inflación aumentó, podemos decir que todavía era leve. En 2006 rozó el 10% y en 2007, el Compañero CCK le dejó a su Compañera CFK un país con 8,5% de inflación, pero con el INDEC intervenido, por lo que todos suponemos que aquel 8,5% no era tan 8,5% como decían sino que era 14,8%, como indicaba la medición en CABA.

La realidad es que a partir del año 2007 asume Cristina y la inflación fue creciendo, trepando al 20%, luego al 30% e inclusive al 40% como Ella misma confesó hace dos semanas en la Universidad del Chaco cuando le otorgaron el Doctorado Honoris Causa en Inflación.

Más allá de que el Gato la complicó aún más y Alberto ni te cuento, se puede decir sin temor a equivocarnos que, de los 47.327.407 argentinos, posiblemente ninguno sepa tanto de inflación como Cristina por una simple razón: fue Ella con sus políticas públicas la que, después de 15 años (1993/2007), trajo de vuelta la inflación a la Argentina.

Por todo esto el gobierno debería escucharla y posiblemente hacerle caso. Como Resucitadora Nacional de la Inflación, Ella la conoce más que nadie y Ella tiene mucho para explicar.

Ella, la Señora Inflación.

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